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¡Fuera de mi casa, hoy no doy a luz, faltan diez días! Siento un dolor raro en mi espalda, tengo contracciones seguidas, tengo un poco de asco, estoy de muy mal humor. Ya te cerré la puerta en la nariz, ya no molestes. ¿Mireille, Rosa será que voy a dar a luz pronto? ¿Me dicen que ya empezó mi trabajo de parto? No es cierto ¿cómo saben? Está bien son las seis de la tarde, contaré las contracciones, ay no puede ser…concuerda con la teoría que me dieron. ¿Mireille, Rosa, qué hago? “Descansa seguramente mañana a las seis de la mañana estarás dando a luz”. Otra vez, con lo mismo, no es cierto.

Jose, por favor regresa del trabajo porque dicen que es probable que tal vez mañana nazca el bebé. No te apures. Pero qué dolor de estómago, estoy sueltísima, ¿qué es este tapón transparente? ¡Ay, qué contracción tan tremenda! Mireille creo que sí es hoy. ¡Jose por favor, háblale a Mireille y a Rosa que corran para acá!

¿Dicen que son las once de la noche? no entiendo del tiempo. Estoy en la taza del baño meciéndome, no puede ser ¿y si apenas estoy empezando? Llenemos la tina, no me importa si estoy en uno o en diez centímetros de dilatación ¿cómo y de dónde me sale tanto líquido? Jose por favor calienta agua en la estufa porque no es suficiente el agua del boiler. ¿Jose ya llegaron? Jose háblale a los abuelos. Jose abre la puerta. Jose…

Hola Mireille, me tiemblan las piernas. Gracias ese cojín debajo de las piernas me hace sentir mucho mejor. Quisiera relajar, respirar, no puedo ¿qué me pasa? Rosa, qué bueno que llegas, ¿qué? ¿que ya estoy en transición, que ya estoy en 9 cm? ahora entiendo porque me siento así, qué felicidad ya pasé las peores contracciones.

A la tina de nuevo, cada vez que vacías agua caliente me da la contracción más fuerte. Estoy como desconectada de todo, solamente siento una indescriptible emoción y mucho apoyo a mí alrededor. Ya llegó la pediatra Isabel. Muchas mujeres cerca, me siento como en un ritual y confío en cada una de ellas y en mi esposo. Juan me apoya, él está detrás de mí afuera de la tina. Todos me alientan. Oigo a Rosa “¿Ya sientes ganas de pujar?” ¡Sí! “Mira toca su cabecita, puja fuerte, como aprendiste”. Mireille perdón, te estoy rompiendo la mano, necesito tu fuerza. Escucho que me dice “¿A qué le tienes miedo, por qué no pujas fuerte?” Al dolor. “Déjalo pasar”. Cierto, vamos bebé. Diosito, Diosito ayúdame, ¿no soy atea? “¡Ya está aquí, ya casi, puja!”

Un chapuzón en el agua, un gran grito, Juan corta el cordón, Isabel revisa al bebé, va directo al pecho, a tomar calostro aún en la tina. ¿Pero qué es? “espera no veo, ¡es una niña!” ¡no puedo creerlo es mi hija!, no paro de llorar, de reír, de dar gracias a la una y media de la mañana…¿pero cómo se llamará?

Fuera del agua, ya en la cama sale la placenta, me sutura Rosa, hubo un pequeño desgarre. Clase intensiva de lactancia a las cuatro de la mañana. Rosa corre a otro parto con Laura. Mi hermana y cuñado oyen la noticia y llegan para el brindis en la madrugada. Ya se fueron todos, ahora están Juan y mi niña en la cama conmigo, ella durmiendo en mi pecho, yo no concilio el sueño, mi asombro es mayor.

Paulina ahora tiene casi dos años, sigue igual de decidida que aquel día. Nunca olvidaremos ese maravilloso parto, lleno de esfuerzo, trabajo en equipo y un tanto de magia… 

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