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                    7 Consejos básicos para sentirte bien en el embarazo

 

Cómo puede ayudarte una buena alimentación

 

Tener un buen embarazo depende de muchos factores; uno de los más importantes es la dieta. ¿Son correctos tus hábitos de alimentación? Te proponemos 8 pautas para cuidarte (y cuidar a tu bebé) estos nueve meses.

 

Llevar una dieta equilibrada durante la gestación es muy importante para tu hijo y para ti, ya que influye en las posibles complicaciones, en tu estado de salud, en la formación y desarrollo fetal. ¿Quieres saber cómo tienes que alimentarte en los próximos meses? Sigue estos consejos.

Toma ácido fólico y yodo. Es importante que tomes un suplemento de ácido fólico hasta que estés embarazada de 12 semanas, ya que reduce la incidencia de defectos del tubo neural en los bebés. Se encuentra de forma natural en alimentos como el brécol, los espárragos y las naranjas, pero debes tomar un suplemento. Igualmente tendrás que tomar un suplemento de yodo 
durante todo el embarazo y la lactancia.


Controla tu peso. Si reduces el número de calorías que ingieres, también reducirás la ingesta de nutrientes, lo que os perjudica a ti y a tu bebé
Lo ideal es engordar entre 10 y 12 kg. Estos kilos se deben al peso del bebé, la placenta, el líquido amniótico, el agua que retienes entre tus tejidos, el volumen sanguíneo y la acumulación de grasas que reservas para, tras el parto, amamantar a tu hijo.

Mantén a raya las náuseas. Si tienes náuseas, quizás te cueste trabajo seguir una dieta sana. Las náuseas no perjudican al bebé, ya que, a pesar de todo, conseguirá los nutrientes que necesita de ti. Las galletas integrales de avena y jengibre pueden ser una solución. A veces, las náuseas están causadas por unos bajos niveles de azúcar, por lo que puede que te sientas muy cansada. Para minimizar este problema, intenta comer alimentos ligeros, pero nutritivos, cada pocas horas.

 

Apúntate al hierro. Si tras los primeros meses de embarazo te sientes agotada, pídele al ginecólogo que te hagan un análisis de sangre para confirmar o no si tienes anemia. Si descubren que tienes bajos los niveles de hierro, puede que te prescriban un suplemento. No obstante, no está de más que tomes alimentos ricos en este mineral. Se encuentra en las carnes rojas, verduras de hoja verde y lentejas. Un zumo de naranja te ayudará a absorber mejor el hierro.


 

 

 


Vigila el estreñimiento. El estreñimiento es muy frecuente durante el embarazo, ya que las hormonas relajan los músculos intestinales, permitiendo que la comida pase por tu sistema digestivo más despacio para que se absorban más nutrientes. Si comes muchos alimentos ricos en fibra, los síntomas mejorarán. Toma fruta desecada, pan integral, lentejas y mucha fruta y verduras frescas.

 

Combate la indigestión. A veces, puede que tengas ardores de estómago, una desagradable sensación de quemazón. Esto se debe a que la progesterona relaja el músculo situado en la parte superior del estómago, permitiendo el paso de los ácidos. Toma pequeñas cantidades de comida con más frecuencia, evita los alimentos especiados y los fritos y visita a tu ginecólogo, quien te recomendará un remedio seguro para las indigestiones.

 

Bebe mucho. Es importante que mantengas un nivel aceptable de líquidos en tu organismo, así que bebe unos 2 litros de agua al día. Las frutas frescas y las infusiones también son una buena opción. Limita las bebidas que contengan cafeína, como el café, el té y los refrescos de cola, ya que impiden la absorción de nutrientes importantes, como el hierro y el calcio.

Ten cuidado con…
• Los quesos con moho y los quesos azules, que pueden contener listeria, una bacteria que puede ocasionar distintos problemas al feto y al recién nacido.
• Los patés caseros, salvo que estén enlatados o pasteurizados, también son fuente de listeria.
• El hígado y los complejos vitamínicos que aporten más de 700 mg de vitamina A, ya que los niveles altos de esta vitamina pueden perjudicar al feto.
• Los huevos crudos o poco cocinados, y los alimentos elaborados con éstos, ya que aumentan el riesgo de salmonela.
• La leche no pasteurizada y los alimentos preparados por ella, por el riesgo de infección.
• La carne cruda o poco cocinada puede contener salmonela o toxoplasmosis, una infección que puede llegar a causar aborto.
• Las verduras y ensaladas frescas que no hayan sido lavadas a fondo, por el riesgo de toxoplasmosis.
• Las carnes de ave poco cocinadas, por la posibilidad de contraer listeria o salmonela.
• Los cacahuetes, si tú, tu pareja o un familiar cercano tiene una historia previa de alergias.

 

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